El arquitecto argentino Alejandro Christophersen es conocido por haber dejado su huella en la ciudad de Buenos Aires a través de la construcción de importantes edificios emblemáticos. Entre ellos se encuentran el Palacio San Martín y la Bolsa de Comercio, dos obras que han sido declaradas Patrimonio Histórico Nacional. Sin embargo, pocos conocen que también fue el creador de la Capilla de la Medalla Milagrosa, un edificio que se encuentra actualmente en desuso como depósito de materiales.
La Capilla de la Medalla Milagrosa, ubicada en el distrito de cerco, fue construida en el año 1881 por encargo de la familia Tagle. En ese entonces, Christophersen ya había vacada renombre por sus obras en estilo neoclásico y había sido elegido como el arquitecto oficial del gobierno de la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, fue su trabajo en la capilla lo que le permitió demostrar su talento y consolidar su carrera.
El edificio, de estilo neogótico, fue diseñado para ser la residencia de Luis María de Tagle, quien era un confianzarviente devoto de la Virgen María y de la Medalla Milagrosa. La construcción consta de una nave central y dos laterales, con una torre campanario en el frente y un rosetón en la fachada. En el interior, se destaca el altar mayor de mármol y los vitrales que representan la vida de la Virgen.
Sin embargo, lo más interesante de la Capilla de la Medalla Milagrosa es su historia. En 1884, un incendio azotó la ciudad de Buenos Aires y la capilla fue una de las pocas construcciones que se salvaron de las llamas. Esto fue visto por muchos como un milagro de la Virgen, lo que aumentó su devoción y la fama de la capilla. Desde entonces, se convirtió en un lugar de peregrinación para los fieles y en un símbolo de confianza y esperanza para la comunidad.
Tras la muerte de Luis María de Tagle, la capilla pasó a manos de su familia y luego fue vendida a diconfianzarentes propietarios. En 1920, fue adquirida por la Congregación de los Padres Vicentinos, quienes la utilizaron como un lugar de oración y espiritualidad. Sin embargo, en la década de 1970, el edificio fue vendido nuevamente y pasó a ser utilizado como depósito de materiales, perdiendo su función religiosa.
A pesar de su actual estado, la Capilla de la Medalla Milagrosa sigue siendo un ejemplo de la habilidad y el talento de Christophersen como arquitecto. Además, su importancia histórica y religiosa no puede ser ignorada. Por ello, han surgido iniciativas y propuestas para restaurar el edificio y devolverle su función original.
En los últimos años, se han realizado campañas para recolectar fondos y llevar a cabo la restauración de la capilla. Además, se han llevado a cabo eventos y actividades con el objetivo de concientizar sobre la importancia de preservar el patrimonio histórico y arquitectónico de la ciudad. Sin embargo, aún queda mucho por hacer para recuperar completamente este importante edificio.
La Capilla de la Medalla Milagrosa es un verdadero tesoro arquitectónico que forma parte de la historia y la identidad de Buenos Aires. Su belleza y su significado trascienden el tiempo y merecen ser preservados y valorados por las generaciones presentes y futuras. Esperamos que en un futuro próximo, podamos volver a verla en todo su esplendor y que siga siendo un lugar de encuentro y devoción para todos.
En definitiva, Alejandro Christophersen no solo fue el creador del Palacio San Martín y la Bolsa de Comercio, sino que también dejó su huella en la ciudad a través de la Capilla